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5 de marzo de 2011

CeBit 2011: La central de los Robots

Terminó la feria de exposición tecnológica más importante del mundo, realizada en Hanóver, Alemania desde 1970.
Este evento despierta en mí, e imagino que en muchas personas más, un breve conflicto; ya que, cuando leí sobre los avances en telecomunicaciones y software; y cuando vi a los ingenieros, científicos y técnicos con su lenguaje corporal que denota supremacía junto a las computadoras en miniatura, juegos, nuevas perspectivas para la mirada, no supe si sentirme orgullosa del género humano o temerosa. Es decir, el hecho de saber que la compañía Tobii mostró un prototipo de computadora portátil que es controlada con la vista por completo, incluso, detalles como aumentar el zoom de una imagen, me deja patidifusa. En contraparte, una sensibilidad ingenua y de segunda mano me embarga cuando pienso en las dificultades que padecemos en nuestros países empobrecidos con el acceso a la tecnología, aunque sea la más "primitiva". Hay lugares en San Salvador, verbigracia, que los jóvenes entre 12 y 16 años aún no tienen la posibilidad de tener una computadora a su entera disposición, mucho menos, a las herramientas que el internet ofrece. De hecho, una hora en un cibercafé cuesta entre $0.50 ctvs. y $1.00 y la mayoría que puede pagarla la desperdicia en las redes sociales. Ahora bien, ese pensamiento sospechoso se acaba cuando sigo observando las maravillas de la CeBit 2011. La compañía Gostai presentó al Robot Jazz, el cual puede sustituir a un supervisor o a un empleado que realiza monitoreos periódicos en lugares como bodegas. Otra máquina inteligente que estuvo presente fue Pleo, el robot dinosaurio interactivo.
Dentro del recorrido en la galería de imágenes del sitio web oficial de la exposición CeBit, me encontré con la fotografía impactante de un hombre saludando a una máquina humanoide. El robot con el que el humano estrechaba su mano era nada más ni nada menos que el bebé de Engineered Arts; RoboThespian

Este "juguete", valorado en más de $95,000.00, es el Robot Actor, cuyo concepto según el sitio web de RoboThespian, es entretener, recitar poesía, cantar, actuar obras de teatro. Habla con fluidez más de 15 idiomas. Ríe. Llora. Se sonroja. Puede entablar una conversación básica y perfecta con un ser humano. No tiene mucha agilidad en sus "miembros" inferiores, pero pronto la tendrá.


RoboThespian fascinó a los españoles hace un par de años cuando en el Parque de las Ciencias de Andalucía en Granada, recitó versos de Federico García Lorca. Es realmente sorprendente.
Esto me pone a pensar, lo qué pasará cuando estos prototipos sean más comunes, superiores y sofisticados, al extremo, de escribir poesía con la cadencia perfecta; novelas con la trama más atrapante y exquisita; de pintar paisajes urbanos y reservas forestales en acuarelas sublimes; de hacer tatuajes; graffittis; de innovar bailes; etc. con sólo que el "artista" le entregue el hálito del "talento" con un soplo por algún puerto. ¿Cuánto durará la resistencia de los artistas humanos? Es tan incierto. Pero parece que sucederá.
Me remito a la novela de Jorge Galán, "El sueño de Mariana" en la que, la proliferación de la tecnología de clones, deja sin alternativas emocionales y sentimentales a un jovencita que opta por dormir eternamente.
Supongo que gracias al saqueo histórico en nuestra región, aún estamos un poco lejos de esa realidad; aún puedo salir a escuchar -aunque no sea la mejor poesía- a algún poeta bohemio, de carne y huesos y sangre y neuronas humanas, en algún bar sórdido de la capital, a la vez, que me admiro del impulso desigual de la tecnología en el mundo. Es reconfortante saber que aún puedo soñar y volver a despertar.

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