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9 de diciembre de 2010

La vivencia del escritor. Segunda entrega

VIVENCIA es una palabra introducida en la lengua española, derivada de la traducción de la palabra alemana Erlebnis; por el filósofo y escritor José Ortega y Gasset.
VIVENCIA es el segundo elemento indispensable para que una poesía sea con entereza auténtica.
El planteamiento filosófico de Ortega y Gasset sobre la vida, entendida más allá del cuerpo físico, de la mente y del alma, hace referencia a una sucesión ininterrumpida de experiencias que determinan la realidad de vivir. Su tesis filosófica es amplia y un poco complicada, sin embargo, la definición de esa palabra es la más acertada para la reflexión que pretende esta entrada.
La VIVENCIA del escritor debe entenderse como la aprehensión constante de la realidad de sentir, expresar, pensar, vivir en sí. No se debe creer que la vivencia es un estilo de vida con matices de la bohemia o de la vagancia; mucho menos en la fingida situación de interactuar de manera exclusiva con las personas cuyos intereses sean iguales, en este caso, literarios.
Para tener la autenticidad de la vida individual y colectiva no se requiere de situaciones materiales extravagantes aunque, inevitablemente, las condiciones socio-económicas y políticas influyan en la experiencia del escritor.
Para el caso, existe el ejemplo del pintor holandés Rembrandt quien es considerado uno de los máximos exponentes del barroco en Holanda. Rembrandt nunca salió de su país, nunca fue aceptado con total agrado dentro de los círculos artísticos contemporáneos, su situación familiar y económica eran muy inestable, sin embargo, su obra en pintura es indiscutiblemente majestuosa. Su técnica, el experto manejo de la luz, el efecto de realidad en sus pinturas trasmite toda su vivencia y pone de manifiesto la trascendiencia de su talento. En su caso muy particular su obra nunca refleja la desgracia que objetivamente vivía pero la calma y felicidad que sus personajes y ambientes comunican, es auténtica.
Ahora bien, la disociación que Rembrandt logra con mucho éxito de su vivencia, no representa la obligatoriedad de todos los artistas en la experiencia y aprehensión de su realidad constante.
Existen muchos artistas, específicamente, poetas que su vinculación cotidiana con el mundo biológico, material y espiritual ha sido la inspiración ineludible en su obra.
Para mencionar algunos:

José Martí y su incesante exilio de Cuba por sus ideas revolucionarias.

No, música tenaz, me hables del cielo!
Es morir, es temblar, es desgarrarme
Sin compasión el pecho! Si no vivo
Donde como una flor al aire puro
Abre su cáliz verde la palmera,
Si del día penoso a casa vuelvo...
¿Casa dije? no hay casa en tierra ajena!...
¡Roto vuelvo en pedazos encendidos!
Me recojo del suelo: alzo y amaso
Los restos de mí mismo; ávido y triste,
Como un estatuador un Cristo roto:
Trabajo, siempre en pie, por fuera un hombre,
¡Venid a ver, venid a ver por dentro!
Pero tomad a que Virgilio os guíe...
Si no, estaos afuera: el fuego rueda
Por la cueva humeante: como flores
De un jardín infernal se abren las llagas:
Y boqueantes por la tierra seca
Queman los pies los escaldados leños!
¡Toda fue flor la aterradora tumba!
¡No, música tenaz, me hables del cielo!

Emily Dickinson; su soledad, su jardín y su biblia.

En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases,
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.

En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.



Roque Dalton; con las contradictorias emociones que despierta en el gremio, un poeta cuya vivencia nunca estuvo lejana de su obra.

El gran despecho

País mío no existes
sólo eres una mala silueta mía
una palabra que le creí al enemigo

antes creía que solamente eras muy chico
que no alcanzabas a tener de una vez
Norte y Sur
pero ahora sé que no existes
y que además parece que nadie te necesita
no se oye hablar a ninguna madre de tí

Ello me alegra
porque prueba que me inventé un país
aunque me deba entonces a los manicomios

soy pues un diocesillo a tu costa

(Quiero decir: por expatriado yo
tú eres ex patria)


Nina Cassian; rumana y comunista en la mitad del siglo XX. Sin palabras.

Un hombre

Cuando al luchar por la patria
se pierde un brazo, surge el miedo:
En adelante,
haré todo a medias.
Recogeré, la mitad
de la cosecha de los campos.
Y al practicar en el piano
sólo tocaré la melodía
o el acompañamiento,
pues no estoy capacitado para toda la partitura.
Sólo golpearé
con un puño
en las rígidas puertas,
y mi amor se dejará abrazar
sólo a medias.
Hay cosas que nunca haré,
por ejemplo,
aplaudir en las grandes fiestas.

Desde ese instante, todo lo hará
dos veces.
Y en lugar del brazo descuajado
le crecerá un ala.


Derek Walcott; y su nostalgia caribeña.

Has olvidado el calor. Podría venir ardiendo de una cerca de zinc.
Ni siquiera las palmeras de la orilla del mar se agitan en paz.
El Imperio se mofa de todos los pensamientos en futuro.
Sólo los bajíos de este océano interior murmuran
versos de otro mar, al que éste recuerda-
mitos de islas análogas de olivo y mirto,
el sueño del Golfo adormilado. Aunque sus templos,
bloques blancos contra el verde, sean hoteles, y sus pórticos
centros comerciales, con el tiempo harán buenas ruinas;
por lo tanto ¿qué más da si la mano del Imperio es tan lenta como
una tortuga firmando el oleaje en lo que se refiere a tratados?
El genio llegará a contradecir la historia,
y está ahí en sus cuerpos tostados, en las olivas de los ojos,
como cuando los chulos de la Atenas demótica entretejieron el caos
de Asia, y las chicas de las aldeas de estacas, putas teñidas de alheña,
eran las hetairas. La marea vespertina baja, y el hedor
de imperios ulteriores -alzándose de bayas que orlan
los dobladillos de tiranos y playas- alcanza un tribunal
donde las nubes descienden sus escalones como senados que pasan,
no diferentes de cuando, bajo hojas de mirto que canturrean,
compartieron una sombra, el poeta y el asesino.


En fin, hay una diversidad inmensa de expresiones poéticas que tienen como base la vivencia sin tapujos, del escritor.
Ahora bien, llegar a ese punto de comprensión de la realidad persistente en todas las perspectivas que tenemos los seres humanos, requiere del desarrollo de una conciencia persistente también.
Además, en la manifestación artística ya sea poética, musical, plástica, arquitectónica -aún más compleja, pero no imposible como lo constatara el apreciado arquitecto brasileño Oscar Niemeyer- es inherente del proceso creativo, la acumulación de las vivencias.

De este modo, el primer requerimiento del escritor -dicho así no por el orden de su formación, pues, pueden surgir o negarse o superarse de manera casi simultánea, si no, más bien por una razón didáctica- es la identificación de un SENTIDO COMÚN, entendido como la serie de conocimientos percibidos de manera espontánea e irreflexiva que determinan la convivencia prudente de la sociedad en la que vive, no de una foránea. Dicha "convivencia prudente" puede estar sujeta a una gama de intereses, no necesariamente, de beneficio universal.
En esta etapa pimigenia el poeta se encontrará que al identificar el SENTIDO COMÚN que ha acomodado su devenir social, éste saca a flote todas las contradicciones que en su seno se han formado; desde su configuración personal dentro de la familia, así como en general por medio de la historia.
De ahí que el cuestionamiento y razonamiento surge como una necesidad urgente de resolver y ésta a su vez se traduce en una ACTITUD FILOSÓFICA.
Al respecto es pertinente acotar que no se trata de leer todos los compendios de filosofía ni de la postura pensante como la de una escultura, si no del ejercicio de interiorización de una cuestión, respuesta, y una actitud frente a su realidad.
Se trata de adoptar con razón deliberada una concepción del mundo y ésta puede ser tan diversa que depende solamente de la experiencia.
Así tenemos a un Walt Whitman cuya obra le conformó en un hito de la poesía universal, uno de los pioneros del verso libre, rompiendo los esquemas de la métrica y mostrando una actitud filosófica de un incipiente futuro posmodernista; y por la mera vivencia, no por la capacidad de análisis y síntesis de un planteamiento. Nunca departieron en un bar con el intelectual de su época Nietzsche, considerado como el primer filósofo posmodernista o que se divorciaba del modernismo; sin embargo, ambos respondían a una ACTITUD FILOSÓFICA nacida de la vivencia individual y colectiva.
Así tenemos la formación de generaciones de poetas y poetisas enlazados por una corriente de pensamiento, manifiesto o no en su obra; verbigracia, la Generación del 27 en España, la Tercera Vanguardia en Suramérica, la Generación Comprometida en nuestro país, actualmente, la Generación del Crack en México, la Generación McOndo, etc. en las que todos responden a un contexto económico, social, político, militar, en fin, una postura filosófica.
Ese proceso íntimo y perenne de la realidad del escritor con su cotidianidad; de la aprehensión de los elementos biológicos, materiales y espirituales de su vivencia se puede expresar de diversas maneras en la producción literaria, específicamente, en la poesía. No existe un género literario que enarbole con exclusividad la manifestación de dicho proceso.
Un hecho innegable es que este proceso visto desde la aplicación del método analéctico -método que sustenta todas las perspectivas, opiniones y sugerencias de este blog- sugiere que la actividad literaria puede incidir en las crecientes generaciones de las sociedades, puede incidir en el SENTIDO COMÚN de una nación entera, puede superar a la ACTITUD FILOSÓFICA imperante en el caso de que la producción literaria tuviese un eje transversal filosófico; tenemos por ejemplo el Manifiesto Creacionista a principios del siglo pasado o la exposición colectiva de los Impresionistas en el siglo antepasado, etc.

En nuestro país, un movimiento literario encaminado a la superación de las taras colectivas de los resabios de la guerra y la promoción de la mediocridad por encima de la imagen, es urgente. Y esto no quiere decir que se deben de realizar festivales a diestra y siniestra; si no de la tarea consiente de los incipientes escritores que tenga como base la honestidad, en primer lugar, luego el compromiso y la disciplina.
Actualmente, la actividad literaria nacional se está haciendo independiente de que haya una crisis económica, de valores, de cultura. El quehacer literario se realiza ya sea que sea aceptado o rechazado por las personas.
Lamentablemente, la desidia o el repudio infundado a la incipiente producción literaria, cuya enorme tarea es dejar una tradición y no más zozobra; esa indolencia de critica sin seriedad y altamente sospechosa lo que refleja es la mediocridad que se hereda de generación en generación.
Tenemos el otro extremo, gente que ni siquiera quieren leer a Roque Dalton, lo desmeritan apriori por subersivo... ¡Sin palabras!

Con la perfecta claridad del poeta o poetisa de su postura dentro de la realidad, del bagaje que su vivencia le proporciona, del aporte que puede brindar ya sea en el cambio o en la enmienda de la misma; éste desarrolla una LABOR POÉTICA, es decir, hace florecer su estilo, ritmo, su forma de trasmitir las emociones que la conciencia de su verdad constante, que su experiencia le produce a él y a su lector. Perfecciona sus imágenes, expone su percepción de la beldad o fealdad, de la justicia o injusticia, del amor o del odio, de la ira o de la alegría, paz o guerra, puede invitar a la reflexión o al placer, etc.
La generación de una LABOR POÉTICA es el distintivo manifiesto del talento, y éste, cada vez más, requiere del último elemento para el poeta auténtico: LA FORMACIÓN LITERARIA.

1 comentario:

  1. Una perspectiva verídica que permanece oculta a la vista. Hasta que alguien hace lo que vos hiciste.

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